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BMW vs Mercedes: un duelo inusual en coche compartido

6 min de lectura
La rivalidad entre BMW y Mercedes es un clásico, aunque ahora ambos colaboran en servicios de movilidad. Esto supone que los conductores de una marca pueden conducir un coche de la otra: dos usuarios de coche compartido han aceptado pasar por esta experiencia.

15 de diciembre de 2021

Hay cosas en la vida que plantean una decisión inevitable: «Star Wars» o «Star Trek», perros o gatos. Y sobre todo, BMW o Mercedes. ¿Las dos? Eso es imposible, sobre todo desde el punto de vista de los fanáticos acérrimos.

Sin embargo, los dos fabricantes del sur de Alemania han acabado convergiendo, ya que las empresas de carsharing DriveNow (de BMW Group) y Car2Go (de Daimler) se han unido en la nueva plataforma de alquiler de coches por horas SHARE NOW. Más de 4 millones de usuarios de coches compartidos en todo el mundo podrán disfrutar a partir de ahora de una oferta de vehículos mucho más amplia.

Esta combinación de flotas permite tender puentes, ya que ahora incluso los seguidores incondicionales de una de las marcas pueden probar fácilmente un modelo de la competencia. Dos usuarios de car sharing han compartido con BMW.com su experiencia de «supervivencia» al volante de un coche de la casa rival.

Daniel M. es natural de Múnich y un gran fan de BMW. Se ha puesto a los mandos de un Mercedes GLA de la flota de Car2Go para contarnos su experiencia. Katharina K. es de Stuttgart, le pirran los Mercedes y contribuye por su parte a nuestro análisis al volante de un BMW X2 de DriveNow.

Pues bien (si nos permites el clickbait), ¡el resultado te sorprenderá! Aunque lo mejor es que te lo cuenten ellos mismos.

Un fan de BMW en un Mercedes: condenado a usar los intermitentes

Ilustración BMW vs Mercedes car sharing MB vs BMWIlustración BMW vs Mercedes car sharing MB vs BMW

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Daniel M. es arquitecto, tiene 34 años y es de Múnich. Este fanático de los BMW se ha puesto a conducir un Mercedes por primera vez para nuestro experimento.

Podría renunciar a mi trabajo, a todo mi dinero, pero jamás a mi marca de coche. Hasta elegí la autoescuela porque usaban BMW. Ya tiene que ser gorda la emergencia (que llueva a cántaros, por ejemplo), para que me suba a un taxi que tenga la estrellita en el capó. Y mi médico dice que tengo los dos riñones sanos, así que me quedan muchos años por delante para disfrutar del placer de conducir.

Pero ahora mi concepción del mundo, esa que ha tardado décadas en formarse, se desmorona: BMW y Mercedes están haciendo algo en común, aunque sea en el ámbito del coche compartido. Y como los de BMW.com me lo han pedido muy amablemente, he conducido por primera vez uno de los modelos con la dichosa estrella, un Mercedes GLA.

La primera impresión que tengo desde fuera es que todo parece muy redondo. Cuando me subo, me gusta mucho el interior en cuero. Parece que lo «mercediano» (no sé si se dirá así) va más allá de los asientos de polipiel lavables que conozco de los taxis. Las hélices de los conductos de ventilación son también muy chulas, algo que me resulta familiar en este ambiente tan extraño. ¿Y qué es eso? ¿Un encendedor? ¡Qué adorable!, pero ¿en qué año estamos? Madre mía, qué nostalgia, me hace pensar en mi primer coche, un E46 que también tenía uno de estos.

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Aunque empiezan los problemas: en mi BMW 330i, todo está donde debe estar. En el Mercedes GLA, algunas cosas están totalmente fuera de lugar. Por ejemplo, ¿dónde está la palanca del freno de mano? Porque desde luego que no está en la consola central. Mientras me imagino cómo caería rodando colina abajo tras aparcar el GLA en una cuesta, me acuerdo de una cosa que me contaron una vez unos amigos que también tenían un BMW: en los Mercedes, para echar el freno de mano, hay un pedal a la izquierda del todo. Cuatro pedales. Si le ponen uno más podrían meter un órgano pequeño ahí debajo. Y vaya si está «a la izquierda del todo».

¡Vámonos a la ciudad! Pero ¿dónde está la palanca para la transmisión automática? Tampoco está en la consola central. La descubro a la derecha del volante, donde debería estar el activador del limpiaparabrisas. Y el limpiaparabrisas está a la izquierda, donde debería estar la palanca de los intermitentes. Los intermitentes. A ver, que soy conductor de BMW, ¡no uso los intermitentes! ¿Cómo iba a activar el limpiaparabrisas si lo ponéis ahí? Al final me veré condenado a tocar la maldita palanquita.

Después de desentrañar todos los misterios de Mercedes, me pongo en marcha. ¿Y qué voy a decir? Pues que conducir esta cosa es increíblemente cómodo. Ahora entiendo por qué los propietarios de Mercedes son de media dos años mayores que los de BMW, al menos en Alemania. Pero vamos, que tampoco hace falta que el tipo del mostrador me hable a voces al ver «mi» Mercedes de Car2Go, como si estuviera medio sordo.

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Por descontado, conducir el GLA es muy relajante y agradable. A lo mejor me compro un Daimler en 20 o 30 años. Pues esta ha sido mi prueba de conducción. No ha estado mal. Se pone a llover. ¿Dónde dices que estaba la dichosa palanca del limpiaparabrisas?

Ilustración BMW vs Mercedes alquiler de coches por horas mb vs bmwIlustración BMW vs Mercedes alquiler de coches por horas mb vs bmw

Una fan de Mercedes en un BMW: la amiga de las tapas de alcantarilla

Ilustración BMW vs Mercedes alquiler de coches por horas mb vs bmwIlustración BMW vs Mercedes alquiler de coches por horas mb vs bmw

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Katharina K. tiene 36 años, es médico y vive en Stuttgart. Esta devota de Mercedes se pone al volante de un BMW por primera vez para nuestro experimento.

Cuando nací, mi padre (que trabajaba para Daimler) nos recogió en el hospital en su Mercedes 300 D. Después me dijo una vez que no podía llevar a casa a ningún amigo que tuviera un BMW. Vaya, que tampoco lo habría hecho aunque no me lo hubiera dicho. Por una cuestión de honor. Es como si te gusta el fútbol y un día vas con el Real Madrid y al siguiente con el Barcelona. Pues no, eso no es así. A mí me va la estrella y nada más que la estrella.

Pero ahora me ha dado por atreverme a probar qué se siente al conducir uno de estos modelos con la hélice blanquiazul. Lo primero que pienso al acercarme al BMW X2 es que el dorado metalizado mola. ¿Pero por qué parece que el coche está de mal humor? ¿A lo mejor sabe que una inocente conductora de Mercedes se va a poner al volante? ¿Acaso BMW le ha instalado una inteligencia artificial con detección de Daimler?

Una cosa que me sorprende del exterior del coche: cuatro logos de BMW. La gente de Múnich y su amor propio… En el interior todo pinta bastante bien, muy «chic», aunque le pego una estrella de Mercedes al emblema de BMW que tiene el volante. Eso me tranquiliza.

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Ahora me gustaría arrancar. Pero en este BMW X2 casi nada está en su sitio. Eso no pasa en los coches decentes como mi Mercedes clase A. El freno de mano, la palanca de cambios, el limpiaparabrisas… BMW se ha esmerado mucho en esconderlo todo de mi vista. ¡Pero a Kathi no se la vais a jugar! Acabo encontrándolo todo. Y menuda sorpresa.

¡El coche tiene intermitentes! ¿Alguna vez alguien ha visto que un conductor de BMW use los intermitentes? Pues eso. A lo mejor en DriveNow le han puesto este equipamiento especial para gente como yo, que a cuenta del car sharing ahora puede conducir también un BMW (si le apetece, claro). El X2 tiene incluso intermitentes para girar a la derecha, si se diera el caso. Solo Pablo Iglesias y Jordi Alba aguantan más rato a la izquierda que un conductor de BMW en una autovía.

Pasan los primeros kilómetros y ya estoy segura de algo: esta cosa vuela en las curvas, y eso mola. Ahora bien, me estoy haciendo amiga de todas las tapas de alcantarilla de la ciudad: la conducción del BMW X2 es un poco… ¿cómo decirlo? Enérgica. Si los de BMW hacen coches tan rápidos, ¿cómo es que solo se ha ganado un mundial de Fórmula 1, el de 1983, con un BMW? Los Mercedes están ahí, en lo alto del podio año tras año.

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Acabo mi aventura con el BMW en la gasolinera, sacudida como Lewis Hamilton en Mónaco. Voy a llenar el depósito, atrás a la izquierda, como de costumbre… ¡y no hay nada! ¿Tengo que hacer yo misma el agujero en la carrocería? Ahora entiendo para qué están ahí los dos logotipos de BMW a los lados en la parte posterior: para recordar al socio de SHARE NOW qué marca de coche está conduciendo y que ha de cambiar de lado hasta para repostar. Menuda experiencia. «¡Thank you shary much!».

Ilustraciones: Tommy Parker

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