Un héroe cotidiano: el cazador de carrocerías olvidadas

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Probablemente todos hayamos visto una de sus fotos, pero pocos conocemos a Adam C. Este joven británico forma parte de una dedicada comunidad de fotógrafos que retratan en las calles millones de coches ordinarios para Wikipedia cada día y los protegen así del olvido. Sus imágenes son gratuitas y están a disposición de toda la comunidad de Internet, sin ningún tipo de ánimo de lucro. Ha llegado la hora de que se lo agradezcamos.

16 de julio de 2020

Hay cosas que se dan por hechas, que no se cuestionan. Que están ahí, sin más. ¿Que si te doy un ejemplo? ¿Te has planteado cómo es que Wikipedia tiene una foto de todos los modelos de coches de la historia? ¿De dónde salen esas imágenes? ¿Y cómo puede ser que cientos de miles de fotos sean obra de solo un puñado de fotógrafos de todo el mundo? Acompáñanos en la búsqueda de estos héroes cotidianos, cuyo incansable trabajo permite garantizar que cualquier pueda ver exactamente qué aspecto tenía un BMW M3 GT (E36) de 1994, por ejemplo.

Warwick es una localidad cercana a Londres. Es el hogar del castillo de Warwick, de Guillermo el Conquistador, un lugar quintaesencialmente medieval. Cientos de turistas respiran su historia; a Adam C. también se le acelera la respiración por lo antiguo, pero no tanto a causa de las regias murallas ni de las colecciones de armamento histórico, sino a causa de lo que ve en el aparcamiento del castillo de Warwick.

«Le saco una foto a cualquier coche, da igual cuál sea el modelo o el año. Pero me gustan sobre todo los coches de los años 70, los 80 y los 90, los que ya se ven menos a menudo», nos explica el fotógrafo de 21 años. Tras sacar las fotos, las carga en Wikipedia Commons con el nombre de usuario «Vauxford». Hasta 120 al mes. Los usuarios de Wikipedia pueden utilizar esta colección de archivos multimedia, que son de uso libre, para ilustrar los artículos de la enciclopedia. Casi nadie conoce a este fotógrafo, aunque sobre sus fotos se hagan millones de clics. Y él no saca ni un céntimo.

Su misión: retratar a los más exóticos

«Si fuera un superhéroe de cómic me gustaría tener el superpoder de la invisibilidad. Así podría entrar en las estancias secretas de BMW y sacar fotos de los prototipos y los diseños conceptuales que hay allí. ¡Sería genial!», responde Adam a nuestra pregunta, con una sonrisa de oreja a oreja. ¿Cómo es que hemos venido a su localidad natal a visitar a este muchacho larguirucho, melenudo y que a primera vista pasa desapercibido? Porque, en cierto modo, también es un héroe, si bien con vaqueros anchos en lugar de una capa. Y aunque no luche contra los malos, presta un servicio de valor incalculable a la sociedad (o al menos a la comunidad de Internet).

Para sacar la foto perfecta nunca he tenido que saltar ninguna valla. Pero lo haría, seguro.
Adam C.

Nuestro héroe de Internet recorre su ciudad casi cada día, cámara en mano, a veces durante horas. El boyante turismo hace que cada día lleguen a la localidad nuevos y emocionantes protagonistas para las instantáneas de Adam. Aunque los turistas prefieren que en sus fotos no aparezcan vehículos, para conservar intacto el encanto medieval, a Adam son los coches lo que le interesa realmente. Para él, son la verdadera atracción. «Para sacar la foto perfecta nunca he tenido que saltar ninguna valla. Pero lo haría, seguro». Así explicita Adam su pasión. Y no cabe duda de que su nivel de exigencia para que una foto sea perfecta es alto.

La mayoría de los ejemplares no cumplen sus estrictos requisitos. «Si hay algún excremento de pájaro en el capó, lo puedo retocar después, pero hay muchos coches muy deteriorados por cuestiones meteorológicas. O puede que las llantas estén ennegrecidas por el frenado de un lado», nos explica Adam mientras no deja de mirar atento en todas direcciones, siempre en busca de su siguiente disparo. «Apenas se ven ya vehículos por la calle de más de 20 años», prosigue. «Y si los ves, suelen estar oxidados y mellados. Ese es un problema habitual con muchos modelos. Por ejemplo, el Ford Ka, que se presentó en 1996. De la primera edición ya quedan menos de 100 ejemplares en todo el mundo. Han caído como moscas. Todos los que he fotografiado hasta la fecha estaban hechos polvo: les faltaban los tapacubos, estaban perdidos de óxido...». 

Cuando Adam habla de coches, se transforma de forma evidente. Otro Adam brilla ligeramente tras ese aspecto de cerebrito, la timidez se torna seguridad, articula las palabras más rápido y se expresa henchido de entusiasmo. Su madre dice que siempre ha sido así.

El auge: todo gira en torno a los coches

Decir que Adam es una enciclopedia del coche viviente no sería exagerar demasiado. A partir de una conversación con él, se podría concluir que se ha estudiado a toda mecha los años de construcción y las fechas de cada uno de los modelos que aparecían en los libros y revistas automovilísticos que se apilan por metros en su habitación. Lo ha guardado todo en su cabeza, apenas sin esfuerzo. ¿Los cerebritos son los héroes de hoy en día? Cuando tenía seis años, Adam nombraba en voz alta el modelo de casi cada uno de los coches al lado de los que pasaba. «A mi madre no le importaba esta manía. Más bien al contrario: le encantaba, porque sabía que me hacía feliz».

En toda buena historia de superhéroes hay también un mentor y un modelo de conducta: al llegar de clase, Adam se solía sentar al ordenador de casa durante horas, absorbiendo conocimientos de Wikipedia. Ahí es donde encontró a uno de sus ídolos: «Hay un usuario inglés que se llama Charles01, lleva haciendo fotos de coches durante 40 años y las ha subido a Wikipedia desde que se fundó en 2001. Pensé que yo también quería dedicarme a eso». Un año después de eso, su abuelo le regaló su primera cámara por Navidad y empezó a emular a su ídolo.

Nunca he querido ser como los demás. No me interesan los deportes y tampoco veo películas ni series, solo vídeos de YouTube. Así soy yo. ¿Por qué debería ocultarlo?
Adam C.

Sus amigos no se cansan de mofarse de su pasión por los «coches normales». «No entienden que no sea un Lamborghini nuevo lo que me vuelva loco, sino un BMW Z1 antiguo. Nunca he querido ser como los demás. No me interesan los deportes y tampoco veo películas ni series, solo vídeos de YouTube sobre coches. Así soy yo. ¿Por qué debería ocultarlo?». ¿Acaso sus compañeros de clase se burlaban de él por esta afición tan inusual? «No, nadie se reía de mí», contesta, con cierto aire de confianza en sí mismo.

La Liga: una comunidad comprometida en Wikipedia

Adam, que estudia fotografía, quiere convertir su pasión en su profesión en algún momento. Hasta entonces, seguirá subiendo sus fotos a Wikimedia Commons gratis. Con ello, está haciendo una valiosa contribución a la comunidad de Internet. Ya hay varios miles de fotografías, muchas de las cuales se han publicado en libros, revistas y artículos online de todo el mundo, e incluso en Wikipedia. «Es más que un hobby. Quiero compartir mis fotos con el mundo gratis y permitir que la gente las comparta. Tenemos derecho a información gratuita. ¿Que cuántas fotos mías se han publicado? No tengo ni idea, he perdido ya la cuenta», nos explica Adam para contarnos cuál es su motivación. Subir tu propia foto por tu cuenta en un artículo creado por otro usuario de Wikipedia se considera ofensivo según los términos de la plataforma. «No es que vaya contra las reglas, pero no está bien visto», nos cuenta Adam sobre lo que parece ser una ley no escrita de la enciclopedia online.

Nadie le saca fotos al coche de tu madre. Nadie excepto yo.
Adam C.

Aparte de él, no hay muchos más fotógrafos que se dediquen exclusivamente a sacar fotos para Wikipedia; la comunidad es bastante pequeña. Se conocen entre sí, pero no son amigos: más bien son competencia. «No es una red social. Intercambias información y debates qué artículo se debería actualizar». Muchos usuarios se especializan solo en una marca determinada o en coches de lujo. «Hoy en día todo el mundo le saca fotos a los coches caros para subirlas a Instagram. Mi motivación es otra. No hay nadie que le saque fotos a los coches originarios, no obtienen el reconocimiento que se merecen. Nadie le saca fotos al coche de tu madre. Nadie excepto yo».

La joya de la corona: la Vauxhall Albany

Por casualidad, Adam se encontró con el «premio gordo» de su vida como fotógrafo, el punto álgido de su historia. Cuando acompañó a su madre el año pasado a comprar al pueblo, lo vio allí, ante sí: un Fiat 131 azul claro de principios de los ochenta, con el volante a la derecha. «No podía creer lo que veían mis ojos», confiesa. «Era una locura, hasta seguía teniendo la pegatina original del concesionario de Fiat de Warwick. ¡Aquel Fiat no había salido de mi pueblo y aun así era la primera vez que lo veía! Y allí estaba, a unos metros de la puerta de mi casa». A pesar de la euforia por este tipo de hallazgos, Adam intenta mantener la calma. A menudo, solo tiene una oportunidad de hacer este tipo de fotos, con las que puede ir labrándose un nombre en la comunidad de Wikipedia.

Para mí, el Santo Grial es la Vauxhall Albany. Iría a cualquier rincón del mundo por ese coche.
Adam C.

Así y todo, hay un solo coche que le roba el sueño. «Para mí, el Santo Grial es la Vauxhall Albany», confiesa Adam, antes de entrar en detalles sobre la furgoneta de 1990/1991, de la que solo se vendieron unas 300 copias y se dice que únicamente han sobrevivido dos. «Ojalá supiera dónde están. Iría a cualquier rincón del mundo por ese coche. Es un vehículo tan extraordinario que casi no hay ni datos escritos sobre él. Fotografiar una Vauxhall Albany para la Wikipedia es un sueño para mí».

Última pregunta: ¿sueña también con conducir él mismo uno de estos coches tan inusuales? La respuesta de Adam es sorprendente: «¿Yo? No, ni siquiera tengo carnet. ¡Menuda ironía, ya lo sé!», responde con una sonrisa. Adam es alguien diferente. Y cuanto más te sumerges en su mundo, más admiración suscita. Puede que a veces busquemos héroes en los lugares equivocados. Puede que tengamos uno aquí, en Warwick, uno que ya no nos resulta extraño. Uno al que, por fin, podemos dar las gracias.

Autor: Nina Kleine-Vogelpoth; Ilustraciónes: Anuj Shrestha