Zapatos a medida: movilidad exclusiva desde la ciudad sin coches

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Suntuosos palacios, moda exquisita y barcas con encanto: Venecia es también puro lujo sin necesidad de carruajes. Te revelamos una dirección ideal para huir de la multitud en la ciudad de los canales: el taller de zapatos a medida de Gabriele Gmeiner.

11. enero 2019

El taller de zapatos es mi salón. Mientras estoy trabajando puedo disfrutar de las vistas de la vida veneciana.
Gabriele Gmeiner

zapatera artesanal

Una parada indispensable en Venecia para los clientes más exclusivos: el taller de zapatos a medida de la austriaca Gabriele Gmeiner.

El Campiello del Sol está a solo unos minutos a pie del Puente de Rialto, pero al mismo tiempo se encuentra bien apartado del turismo masificado de Venecia. Esta plaza del barrio de San Polo está flanqueada por discretas fachadas. En la esquina una pizzería espera a que lleguen los primeros comensales. En el rincón más apartado del Campiello se esconde una discreta tienda: el taller de zapatos de Gabriele Gmeiner.

Tras un muro desnudo y una amplia ventana, la austriaca lleva 16 años confeccionando los zapatos de lujo más exclusivos de la ciudad. Sin embargo, en este pequeño taller no se intuye ni rastro del lujo y la elegancia de los palacios y festivales. El taller de Gabriele Gmeiner tiene un aire más bien arcaico con sus herramientas tradicionales colgando de la pared y con los muebles de madera maciza. Es prácticamente inconcebible pensar que aquí se fabriquen zapatos artesanales que cuesten entre 2.500 y 12.000 euros.

«El taller es mi salón», afirma Gabriele Gmeiner. «Mientras estoy trabajando, puedo observar la vida de la ciudad a través de la ventana. Veo a los niños jugar en la plaza y los vecinos me saludan siempre al pasar por la ventana».

Podríamos decir que Gabriele Gmeiner es una zapatera artesanal, pero nos estaríamos quedando cortos. Sus zapatos artesanales son como una sofisticada sinfonía en la que se ha estudiado cada nota meticulosamente.

Ya sea el Gran Canal de Venecia (derecha) o uno pequeño: la movilidad en Venecia consiste en ir en barco y caminar.

El amor eterno tiene lista de espera de meses

Este cuidado y atención por el detalle se refleja en cada paso del proceso de confección. Después de una primera charla con los clientes, Gabriele Gmeiner toma sus medidas, tanto de pie como sentados. A continuación, talla las hormas a partir de una pieza de madera bruta de haya durante cuatro o cinco días. Estos modelos de los pies sirven para dar forma a un par de zapatos de prueba, que Gabriele Gmeiner fabrica con materiales de inferior calidad y que los clientes llevan durante dos semanas. «Lo esencial es que pueda ver los zapatos de prueba mientras los clientes los llevan puestos para poder hacerme una idea», explica Gabriele Gmeiner. De este modo le puede dar los últimos retoques a la horma, como por ejemplo, en puntos de presión.

La maestra zapatera puede tardar hasta un año y medio en terminar los zapatos a medida definitivos. «El trabajo manual en sí no es lo único complejo», explica Gabriele Gmeiner. «El zapato necesita también un largo período de reposo en la horma». Además, a veces hay que esperar también para recibir los materiales de calidad adecuados. Para fabricar sus zapatos de lujo, Gabriele Gmeiner utiliza sobre todo cuero de vaca, que curte en un recipiente compuesto por corteza y bellotas de roble. «Este proceso natural es comparable a un queso parmesano, el cual madura durante 48 meses y desarrolla así una calidad excepcional», señala. Gabriele Gmeiner recibe el cuero para el empeine de Francia y el del forro de Pakistán. En ocasiones también utiliza cuero de caballo cordobés de Horween, una fábrica tradicional de Chicago.

Los zapatos a medida son algo muy personal. Los clientes también pueden contribuir con sus preferencias durante el proceso de fabricación.
Gabriele Gmeiner

zapatera artesanal

Materiales de calidad con personalidad

Gabriele Gmeiner no tiene empleados, a excepción de una becaria. Ella misma se encarga de la mayor parte del trabajo manual y trabaja en hasta 20 encargos al mismo tiempo, por lo que solo puede terminar dos o tres pares al mes. La artesana se guía por los deseos de sus clientes para determinar la forma, el color y el material. «Los zapatos a medida son algo muy individual», explica Gabriele Gmeiner. «El cliente puede participar también en el taller y aportar sus deseos durante la fabricación».

Los clientes suelen tener en mente un deseo más bien clásico y conservador. Los caballeros prefieren zapatos Oxford, mocasines, zapatos Budapest o zapatos Derby. Alrededor del 85 por ciento de los clientes de Gabriele Gmeiner son hombres. «Las mujeres están más bien interesadas en la experiencia de compra», aclara Gabriele Gmeiner. «Muchos hombres, en cambio, aprecian poder pedir fácilmente un nuevo par de zapatos a medida que se pueden fabricar a partir de su horma personal». Gabriele Gmeiner conserva cada una de las hormas. Del techo de su taller cuelgan varios cientos de ejemplares. La fabricación, a partir del segundo par de zapatos artesanales, dura solamente unos dos meses.

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Caos creativo: en su taller de calzado, Gabriele Gmeiner fabrica zapatos de lujo con materiales de calidad.
Caos creativo: en su taller de calzado, Gabriele Gmeiner fabrica zapatos de lujo con materiales de calidad.
Caos creativo: en su taller de calzado, Gabriele Gmeiner fabrica zapatos de lujo con materiales de calidad.
Caos creativo: en su taller de calzado, Gabriele Gmeiner fabrica zapatos de lujo con materiales de calidad.
Caos creativo: en su taller de calzado, Gabriele Gmeiner fabrica zapatos de lujo con materiales de calidad.

Desde artistas hasta príncipes de Baréin

Entre los clientes habituales se encuentra un príncipe de Baréin. «En una ocasión encargó diez pares a la vez. Eso sí que me llevó al límite de mis capacidades», recuerda Gabriele Gmeiner. En su clientela figuran tanto empresarios y directores como artistas y nobles. A todos les une un amor por los zapatos como algo más que un mero artículo de moda efímero. El taller de zapatos de Gabriele Gmeiner no es el lugar indicado para seguir las últimas tendencias.

Gabriele Gmeiner proviene del montañoso estado de Vorarlberg, en el oeste de Austria, y, como ella misma afirma, de una «familia de clase media de lo más normal». Al principio quería ser escultora. «Pero luego me decanté por las artes aplicadas y por la fabricación de calzado» explica la artesana. A principios de los años noventa, su carrera la llevó al Cordwainers College, que hoy pertenece a la London School of Fashion. El nombre Cordwainers es sinónimo del más elevado arte de la fabricación de zapatos. También realizó estancias en los talleres de John Lobb en Londres y París, quien había confeccionado zapatos a medida para figuras tales como el Príncipe de Gales, Frank Sinatra y Enrico Caruso. Gmeiner también adquirió experiencia en la casa de moda Hermès.

Venecia es una ciudad para los peatones.
Gabriele Gmeiner

zapatera artesanal

El mayor lujo: valerse por uno mismo

En 1997, Gabriele Gmeiner llegó a la región italiana del Véneto. En Mestre, ciudad aledaña de Venecia en el continente, Rolando Segalin apostó por la joven zapatera. Segalin es considerado uno de los grandes zapateros italianos. Pasados diez años, el maestro zapatero le ofreció a Gabriele Gmeiner hacerse cargo de su taller. Sin embargo, la por entonces joven de 31 años, descubrió el taller en Campiello del Sol y decidió crear su propio negocio. Un taller propio en Venecia suena como cumplir el sueño de tu vida. Para Gabriele Gmeiner fue una decisión bastante razonable, explica: Gracias al turismo cultural, Venecia atrae a una clientela que busca zapatos artesanales y puede permitírselos.

Cuando los clientes van a la tienda de Gabriele Gmeiner, no pueden ir simplemente con el coche. Venecia es una ciudad sin coches y tiene, por lo tanto, un modelo muy especial de movilidad. Se puede tomar el barco o caminar por sus angostas calles y así aprender a valorar las ventajas de un buen calzado.

Para Gabriele Gmeiner, los zapatos clásicos tienen mucho que ver con los vehículos de alta gama. Al llevarlos o conducirlos estamos optando por un concepto distinguido de la movilidad. No se trata simplemente de llegar a nuestro destino. Con los zapatos artesanales, los vehículos de alta gama o con los barcos venecianos, la experiencia de disfrutar del trayecto pasa a un primer plano.

Como una segunda piel

Gabriele Gmeiner no tiene empleados, a excepción de una becaria. De su taller de calzado salen solamente uno o dos pares al mes.

«Venecia es una ciudad para los peatones», afirma Gabriele Gmeiner. La zapatera artesanal, que está casada con un local, depende del tráfico a pie en el verdadero sentido del término. Los habitantes de la ciudad también cultivan la elegancia y admiran la belleza. No obstante, Gabriele Gmeiner sostiene que los venecianos no cuidan tanto su relación con el calzado. «Muchos llevan calzado deportivo».

Es cierto que los zapatos a medida son un lujo, pero para Gabriele Gmeiner son también cosa de sentido común. «Si no andamos correctamente o tenemos una mala postura de pie, esto se extiende a todo el cuerpo», aclara la zapatera artesanal. «Los zapatos a medida son como una segunda piel. Los zapatos deportivos o prêt à porter dejan demasiado espacio para el pie y acaban cediendo. Por ello, los músculos del pie no tienen que trabajar y se debilitan». Las consecuencias son a menudo visibles en la postura corporal y se pueden sentir sobre todo en la columna vertebral.

A veces, tan solo el hecho de contemplar unos zapatos artesanales parece ya de por sí aliviar el dolor, como explica Gabriele Gmeiner con una sonrisa: «Un famoso violonchelista tenía problemas de espalda y recurrió a los zapatos a medida en busca de un remedio a su dolor. Mientras esperaba en el taller se sentó en el duro banco de madera y, de pronto, desaparecieron todos sus dolores, al menos en ese momento».

Por supuesto, el hijo de Gabriele Gmeiner también lleva zapatos a medida. Sus hormas cuelgan directamente sobre el banco de trabajo. Cuando se pierde por los callejones de Venecia con su hijo Giacomo de seis años, sus lugares favoritos son los rincones escondidos del trasiego de los turistas. Entre sus lugares favoritos se encuentran la orilla sur de La Giudecca y la isla de Sant Erasmo, antigua huerta de Venecia.

Gabriele Gmeiner ha encontrado su microcosmos en una zona muy auténtica de la ciudad de los canales. Venecia siempre consigue fascinarla e inspirarla de nuevo, sobre todo en materia de arte. Su fuente de inspiración no son únicamente las grandes obras de Tiziano o Tintoretto. «La inspiración está a menudo donde menos te la esperas», nos cuenta Gabriele Gmeiner. «La puedes encontrar, por ejemplo, paseando por la ciudad u observando la laguna». Le gusta dejarse llevar. Pero no por el agua, sino a pie.

 

5 consejos de Gabriele Gmeiner

Hoteles de lujo en Venecia

Además de unos zapatos de lujo, muchos de los clientes de Gabriele Gmeiner acuden a Venecia en busca de refugio del estrés del día a día y del bullicio de los turistas. Descubre sus 5 consejos para os mejores hoteles de la ciudad de los canales.

1

Aman Venice

El hotel de lujo Aman Venice es una cita obligatoria para los amantes del turismo de lujo en Venecia. Este palacio histórico del siglo XVI diseñado por Sansovino y decorado con frescos de Tiepolo fue el lugar escogido por George Clooney para celebrar su boda. Sus 24 lujosas habitaciones y suites y su pintoresco jardín situado a orillas del Gran Canal de Venecia son una invitación a la relajación imposible de rechazar. www.aman.com

2

Hotel de lujo Palazzo Venart

Este hotel de lujo de 5 estrellas también está emplazado en un palacio del siglo XVI. El Palazzo Venart es un verdadero oasis de lujo situado en una zona más tranquila del barrio de Santa Croce, al noroeste del Puente de Rialto. Mi rincón preferido: el simétrico y elegante jardín. Allí podrás disfrutar de unas vistas increíbles del Gran Canal de Venecia mientras te tomas un «espresso» o una copa de vino. www.palazzovenart.com

3

Palazzo Abadessa

Un elegante hotel de lujo de 4 estrellas cerca del Ca d’Oro y al norte del Puente de Rialto. Los frescos del siglo XVI, el mobiliario del siglo XVIII y el amplio jardín para los estándares venecianos convierten este lugar en un remanso de paz e inspiración. www.abadessa.com

4

Al Ponte Antico

En pleno centro y con las mejores vistas. Este hotel de lujo de cuatro estrellas con un estilo muy clásico está situado a orillas del Gran Canal de Venecia. A solo unos pasos de distancia del Puente de Rialto, podrás disfrutar de unas vistas privilegiadas del célebre monumento. www.alponteantico.com

5

Hotel Heureka Venedig

Una fusión mágica de Palazzo veneciano y hotel de diseño ubicada en la auténtica y sosegada zona norte de Venecia, cerca de la iglesia Madonna dell'Orto. Ideal para los turistas que buscan un alojamiento lejos del trasiego del turismo masificado. www.hotel-heureka.com