Un placer especial

Para Herbert Grünsteidl, conducir es sinónimo de libertad. Eso es lo que le da su BMW 2002 ti de 1969, restaurado bajo su propia dirección. El fotógrafo Julius Hirtzberger le acompañó en una recorrida por los Alpes.

Domingo a la mañana, poco después de las 4:30. La calle Loser Höhenstraße, en la región austríaca de Salzkammergut, todavía duerme. Pero Herbert Grünsteidl ya está listo.

El ex campeón europeo de rallycross disfruta cuando el viento sopla a través de las ventanas abiertas del coche. Atraversar paisajes con su coche antiguo es libertad pura para él.

¿Dejar el coche antiguo guardado en el garage después de restaurarlo durante horas? A Herbert Grünsteidl ni se le ocurre. “Siempre fue un auto deportivo. Hay que conducirlo como lo que es”, explica.

A Herbert Grünsteidl no le interesa el ruido del tubo de escape ni el chirrido de las ruedas, sino la experiencia de conducir un coche. El cambio de paisaje, el viento de marcha, el juego entre las fuerzas hasta el límite y más allá.

El asiento del piloto es el lugar preferido de esta leyenda del rally. Grünsteidl desarmó con cariño y sumo cuidado hasta el último tornillo del BMW 2002 ti para volver a armarlo con muchas piezas nuevas. Cada viaje en el coche antiguo está asociado a emociones especiales.

El fotógrafo austríaco Julius Hirtzberger planeó la serie de fotos durante meses. Recorrió diversas carreteras de montaña de los Alpes en bicicleta a diferentes horas a fin de dar con la luz perfecta para su concepto visual.

Para Herbert Grünsteidl, los coches, como el BMW 2002 ti, son una manera de disfrutar la vida. La velocidad es importante, por supuesto, pero lo fascinante también…

…son los detalles, como las líneas y los materiales del diseño clásico de automóviles. Además, Grünsteidl es un purista que desde siempre se ha dejado seducir por la mecánica.

Domar curvas al amanecer: las condiciones perfectas para un viaje por los Alpes. Gracias a su tamaño compacto, motor robusto, bajo peso y tracción trasera, el BMW 2002 ti era y es un placer a la hora de conducir.

Panorama desde el coche antiguo: Herbert Grünsteidl disfruta de la vista desde la calle Loser Höhenstraße.

Es hora de seguir adelante. La próxima curva, la próxima aventura nos espera.