Roderick Pijls: kitesurf y el hechizo de los elementos

7 min de lectura
Roderick Pijls es kitesurfista profesional. Lleva años entre los mejores del mundo y utiliza su deporte para llamar la atención sobre la fragilidad de la naturaleza. Mientras vamos en un BMW iX3, hablamos con Roderick sobre actitudes respetuosas con el planeta, momentos impactantes y su gran pasión: el mar.

25 de agosto de 2021

¿CÓMO SUENA?

¿Por qué utiliza su deporte un kitesurfista para defender la naturaleza? Escuche más sobre el amor inquebrantable de Roderick Pijls por el mar en Changing Lanes, el podcast oficial de BMW.

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Roderick Pijls tenía 15 años cuando tomó su primera lección de kitesurf. Fue el comienzo de una gran pasión. Ahora, este neerlandés de 29 años tan pronto navega con su cometa por el cráter de un volcán islandés como por un lago venenoso de Tanzania donde el agua está a 60 grados o entre témpanos de hielo bajo la luz de la aurora boreal. Entre el agua y el viento se siente como en casa. Roderick Pijls busca los lugares más espectaculares del mundo para cambiar las cosas. Mostrando la belleza de la naturaleza — y también su fragilidad — a través del kitesurf pretende inspirar a otras personas a cuidar mejor del planeta y protegerlo con decisiones sostenibles. Roderick Pijls habla del respeto con su propio ejemplo. Hace poco, con motivo de un proyecto, viajó desde los Países Bajos hasta las islas Lofoten sin generar emisiones de CO2, cruzando el océano en un velero y desplazándose por tierra en un tren eléctrico y un vehículo eléctrico. Su próxima gran meta está a la vuelta de la esquina. En 2024 le gustaría representar a su deporte y a su causa en los Juegos Olímpicos de París. El kitesurf hará su debut como disciplina olímpica en Francia. Entrevistamos a Roderick Pijls durante una escapada deportiva con el nuevo BMW iX3 totalmente eléctrico— naturalmente, para hacer kitesurf en el mar.

Sr. Pijls, en 2024, el kitesurf se estrenará como disciplina olímpica. ¿Cuál es su plan de trabajo personal en estos momentos?

Roderick Pijls: Que mi deporte tenga la oportunidad de presentarse por primera vez en el gran escaparate mundial que son los Juegos Olímpicos me llena de orgullo y, al mismo tiempo, supone una gran motivación. En este momento estoy en pleno proceso de preparación: paso muchas horas en el agua, leo mucho sobre técnicas, veo competiciones... Va a haber un cambio, porque yo normalmente me centro en las olas. Sin embargo, en este caso todo girará en torno a la velocidad, ya que el objetivo es completar un recorrido delimitado por boyas, como en vela. Esto exige ciertas técnicas; hay que mantener la posición y también hay que adelantar. Yo domino la técnica y el equipo, pero este tipo de duelos supondrá un nuevo desafío. Y me encanta: cuando uno compite constantemente en lo más alto con los mejores de su profesión resulta muy agradable volver a sentirse como un principiante.

 

¿Cuándo comenzó esta relación tan especial que mantiene con el agua?

Yo jugaba al hockey sobre hierba hasta que descubrí el kitesurf por mi cuenta a los 15 años. Fue mi perdición. Desde entonces paso más tiempo en el agua que en tierra firme. Me encanta estar al aire libre, esa sensación de libertad, poder hacer lo que te apetezca. No hay restricciones. No hay semáforos en rojo que te obliguen a parar, ni ningún terreno de juego cerrado. Nadie me dice qué puedo o qué no puedo hacer. Esta libertad es lo que me atrae. Para mí, el océano y el agua son como mi segundo hogar, una zona de confort y, al mismo tiempo, un lugar que siempre me pone a prueba con nuevos desafíos. El mar nunca es el mismo, tiene infinitas facetas, las condiciones cambian constantemente, cada cabalgada con la cometa es nueva y diferente. Me encanta esta interacción con los elementos. No se trata de ir en contra de la naturaleza, de querer controlarla o someterla, no es eso. Se trata de conectar con ella, de fundirse con ella. Uno se siente tan vivo cuando se da cuenta de lo insignificante que es en medio de este colosal espectáculo de la naturaleza...

Descubrir la diversidad de nuestro planeta de una forma tan intensa a través de mi deporte es un auténtico baño de humildad para mí. Este prisma te da una visión mucho más responsable del entorno en el que vivimos.
Roderick Pijls

En vídeo

Roderick Pijls de camino en el BMW iX3

Consumo eléctrico en kWh/100km (WLTP): 19,0-18,6
Autonomía eléctrica (WLTP) en km:  450-458
Emisiones CO2 en g/km: 0

Los cráteres volcánicos y los témpanos de hielo son un telón de fondo impresionante para hacer kitesurf. ¿Se siente algo especial cuando uno practica su deporte en lugares a los que solo tienen acceso unas pocas personas? 

Al cien por cien. En esos lugares excepcionales no saco puntuaciones máximas por mi actuación, al contrario, pero tampoco se trata de eso. Lo que me entusiasma es lograr sentirme cómodo en un terreno desconocido y a veces muy desafiante. Estar en plena naturaleza y sentirse uno con ella te deja una sensación fascinante e indescriptible. Descubrir la diversidad de nuestro planeta de una forma tan intensa a través de mi deporte es un auténtico baño de humildad para mí. Me reconforta y me deja sin habla. Este prisma te da una visión mucho más responsable del entorno en el que vivimos. Damos demasiadas cosas por sentado y son las vivencias de este tipo las que nos permiten darnos cuenta de que no es así en absoluto. Quiero transmitir este respeto por el medio ambiente. 

Practicar su profesión y afición en un cine natural al aire libre seguro que es una gran fuente de inspiración.

Efectivamente. Cada día es una nueva aventura. A veces te mueves entre olas de seis metros, o de repente te encuentras a una ballena nadando a tu lado.

¿Alguna vez ha tenido miedo?

Por suerte nunca me han dado miedo las aguas profundas. Tampoco me asusta saber que hay tiburones cerca de mí. Yo diría más bien que lo que siento es respeto por los elementos y la naturaleza. Les tengo un profundo respeto; sé que es su territorio, no el mío.

Entonces, ¿es esto lo que le atrae? ¿Explorar un terreno desconocido con su tabla y su cometa?

Sí. Para mí, el kitesurf es aventura. Adrenalina. Experiencias únicas. Pero también tengo la impresión de que con mis vivencias, mis viajes y mi mensaje puedo llegar a la gente. Me gustaría llamar la atención sobre estos lugares mágicos que tenemos y que, al mismo tiempo, debemos proteger. 

¿Cómo encuentra esos lugares?

Sigo a fotógrafos de naturaleza en las redes sociales y busco inspiración ahí. A veces me paso horas buscando en Google Maps. Así es como encontré por casualidad uno de mis destinos en Islandia, por ejemplo. También estoy pendiente de las noticias y veo documentales por televisión. Así voy creando una especie de lista de deseos y los vamos abordando uno a uno. Además, es importante comunicarse y coordinarse de forma respetuosa; siempre nos ponemos en contacto con los lugareños y las autoridades locales. En Tanzania, por ejemplo, primero hablamos con los ancianos de la aldea antes de meternos en el agua. No puedo ser un modelo de conducta si no sigo determinadas reglas.

El respeto por la naturaleza es algo que lleva muy dentro del corazón. Para un proyecto en las islas Lofoten, al norte de Noruega, se desplazó en un medio de transporte neutro para el clima: un velero.

Fue un viaje inolvidable. Quería cumplir un sueño de la infancia: ver la aurora boreal. Cada vez es más difícil por culpa del cambio climático. De inmediato tomamos la decisión de realizar esta aventura sin dejar ninguna huella de carbono. Encontré a un capitán dispuesto a echarnos una mano y salimos de los Países Bajos a las diez de la mañana. Ni yo ni nadie de mi equipo de rodaje habíamos navegado antes. Por la tarde, a eso de las ocho, el capitán me puso la escota en la mano y me dijo que la embarcación era mía. Quizá precisamente por lo especial de las circunstancias, esa noche fue una de las más mágicas de mi vida. Estábamos solos, sin nada más que agua en muchos kilómetros. El cielo estaba despejado y se veía caer una estrella fugaz cada pocos minutos. Pero también fuimos testigos de la otra cara del mar. Tormentas, lluvia, olas de varios metros, pocas horas de sueño. Fue una experiencia respetuosa y muy intensa. Me sentí como un pequeño nuevo Colón navegando por los confines desconocidos de la naturaleza. Cuando tomamos tierra me fui directo a la cama y dormí varias horas de un tirón. Después tomamos un tren eléctrico y, para la última etapa del viaje, utilizamos un coche eléctrico. Misión cumplida.

Viajar por las islas Lofoten en un vehículo eléctrico tiene que ser una experiencia impresionante.

Fue mágico. Estás prácticamente solo en medio de una naturaleza virgen. Como una localización cinematográfica. Conducir por una carretera que va serpenteando junto a las montañas y el mar embravecido es un sueño para cualquier amante de los coches. Detrás de cada curva se esconde un nuevo escenario natural increíble, te paras para hacer unas fotos, y así cada pocos kilómetros.

Con el modo Sport activado y el sonido desactivado, en el BMW iX3 uno se siente como si navegara a diez kilómetros de la costa con el viento a favor.
Roderick Pijls

En su opinión ¿hay algún paralelismo entre el kite y la conducción de un coche? Por ejemplo, la primera vez que se pisa el acelerador...

Sí, por supuesto. La primera vez, cuando se aproxima la ola y te decides: comienza la cabalgada. Como un momento inolvidable que viví en Mauricio. El sol brillaba, el agua era de color azul cristalino, había grandes olas. El arrecife se encontraba a apenas 40 cm de profundidad por debajo de la superficie. Vi una ola enorme que se acercaba hacia mí, y lo primero que pensé, fue: «mejor, paso». Pero mis amigos me animaron, y decidí lanzarme sin más. Ese instante en el que comienza el juego, en el que el ímpetu y la adrenalina se apoderan de ti y te invade una sensación de alegría y libertad pura: esos son los momentos que me entusiasman. A veces, cuando las condiciones meteorológicas no son buenas, recojo la cometa y surfeo sin más en alta mar. Me siento en la tabla, observo a las aves o a las focas que me siguen, dejo que la naturaleza me absorba. En esos momentos soy completamente libre. También tengo esa sensación cuando me desplazo a esos lugares en el BMW iX3. Con el modo Sport activado y el sonido desactivado, uno se siente como si navegara a diez kilómetros de la costa con el viento a favor. Nada más que silencio a mi alrededor y el viento empujando la cometa.

Hasta el modo de desplazarse por carretera es una decisión consciente.

Las decisiones que tomo las tomo a conciencia. Me gusta saber si un producto es realmente sostenible y hasta qué punto. Para mí, lo que representa una marca y su postura respecto al planeta también cuentan. BMW es una marca concienciada. Se preocupa de que toda la cadena de producción sea sostenible. Desde las materias primas que se utilizan para fabricar las baterías hasta el uso de plástico reciclado en las tapicerías de los asientos pasando por el empleo de energía eólica y solar en los procesos de producción.

 

A través de sus vivencias, usted quiere motivar a la gente a tomar decisiones sostenibles en su día a día.

Me gustaría utilizar mi deporte para enseñar a los demás la belleza de la naturaleza y convencerlos de que debemos conservarla y protegerla a toda costa. Es muy fácil señalar siempre a otros y decir: «Cuando ellos empiecen, seguiremos nosotros». Podemos lograr grandes cambios con pequeños gestos si nos replanteamos nuestro comportamiento. No estoy en posición de exigir nada a nadie; solo quiero inspirar y dar alicientes a otras personas, mostrarles lo fácil que es hacer algo que supone una gran diferencia. En realidad, tomar decisiones sostenibles no es complicado. Por ejemplo, uno puede llevarse al supermercado su propia bolsa de la compra, comer de vez en cuando faláfel o un plato vegano en vez de un filete o utilizar medios de transporte eléctricos siempre que sea posible. Esta dinámica es como un salto hacia delante, algo totalmente nuevo. Y familiar al mismo tiempo. Tenemos que cambiar de mentalidad, atrevernos a dar el primer paso. El mejor momento para cambiar es justo ahora.

Autor: Markus Löblein; Fotos: BMW; Vídeo: BMW

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