Charlie Martin: diversidad en el mundo del motor

11 min de lectura
Charlie Martin ha hecho historia en las legendarias 24 h de Nürburgring como primer piloto transgénero en participar en esta cita clásica. Sin embargo, para ella la carrera es solo una etapa más en su lucha por que la diversidad y el cambio se abran camino en el mundo del motor, cuyo siguiente paso será participar en Le Mans. Hemos ido al encuentro de esta valiente piloto sobre la pista para hablar de sus reflexivas y atrevidas maniobras de adelantamiento en el circuito y en la vida, y también de la decisión que la cambió para siempre.

11 de noviembre de 2020

Activar notificaciones push

Movilidad cargada de innovación, tendencias de futuro que emocionan y velocidades de infarto: Suscríbase a las notificaciones de nuevo contenido ahora.

Suscripción exitosa.

Suscripción fallida.

Si necesita ayuda, siga el enlace de soporte.

¿Cómo suena?

También puedes escuchar este artículo en Changing Lanes, el pódcast oficial de BMW. 

Además de hablar de este y de otros artículos, Changing Lanes, presentado por Sara y Jonathan, te ofrece episodios nuevos cada semana con información exclusiva sobre tecnología, estilo de vida, diseño, coches y mucho más. 

Puedes encontrar Changing Lanes y suscribirte en la mayoría de plataformas de pódcast.

Amanece en Nürburgring, uno de los circuitos F1 de Alemania. Huele a gasolina en los boxes, y los ruidos de atornilladoras y taladros se mezclan con el rugido de los motores. Cientos de mecánicos y otros miembros de los equipos técnicos recorren el paddock como si fuesen hormigas. Charlie Martin se aparta de toda esta vorágine: está sentada entre los coches de carreras y las pilas de neumáticos que hay frente a su garaje en boxes, con los ojos cerrados. La británica disfruta del sol sobre la cara, mientras recorre el circuito en su cabeza y repasa las curvas con ligeros vaivenes del cuerpo. No tiene ni idea de cómo afectará el tiempo hoy a su BMW M240i Racing, al comportamiento de la pista Nordschleife o a sí misma. Pero esta piloto, a la que la coleta rubia le pasa sobre la frente si hace mucho viento, está acostumbrada a los desafíos. Demostrar su valía como mujer en un deporte dominado por los hombres es lo que la impulsa a seguir adelante. Y es un impulso verdaderamente fuerte: Charlie Martin nació con cuerpo de hombre en Leicester, Inglaterra, en 1981.

La trayectoria ideal, también en el nivel personal

Durante su infancia, Charlie Martin tenía un sueño: bajo la fascinación por la posibilidad de volar y por el superéxito de Hollywood «Top Gun», soñaba con ser piloto de cazas. Como las malas notas en matemáticas y física no le permitieron desarrollar una carrera en el mundo de la aviación, no tardó en tener que descartar esos planes. Cuando tenía diez años, un día visitó a su mejor amigo y vio que su padre, que era piloto de carreras profesional, se dirigía a competir a la pista.  Preguntó a los chavales si querían acompañarle y fue en aquel momento cuando empezó la historia de amor entre Charlie y el motor. Desde entonces, empieza a aprovechar cualquier oportunidad para pisar la pista y para simular carreras en videojuegos, hasta que llega un momento en que consigue ponerse al volante. No tarda en darse cuenta de lo rápido que es. Y de lo que le gusta. Cuando cumple 19, Charlie cae rendido ante la mítica carrera de resistencia de coches de las 24 h de Le Mans. Charlie se queda en Francia, pero no hace sus primeros pinitos al volante de un coche de carreras en un circuito, sino en rallies. Esté donde esté, de día o de noche, sentado al ordenador o ya tras un volante, hay un runrún que le acecha: ya con siete años, Charlie se dio cuenta de que realmente era una mujer. Empiezan a planteársele dudas sobre si ha elegido la trayectoria correcta. Un día se da cuenta de que está viviendo en el cuerpo equivocado. Tras hablar con otros compañeros transgénero, termina tomando la decisión de someterse a la cirugía de cambio de sexo.

Charlie Martin era plenamente consciente de que la decisión de dar un paso así tendría consecuencias importantísimas. Le obligó incluso a renunciar a su gran pasión, al menos momentáneamente. «Cuando en 2012 reconocí públicamente mi identidad de género, si te soy sincera, empezó una época aterradora, estresante y difícil. Al principio de ese año tomé la dura decisión de dejar de competir, porque estaba convencida de que nunca me aceptarían en el paddock... De verdad pensaba que todo el mundo en este deporte, al que tanto amo y en el que todos me han hecho siempre sentir parte de una gran familia, me daría la espalda. Cuando envié un correo electrónico explicando la situación a algunos de mis mejores amigos, hubo uno que no me volvió a hablar. Mi primera visita al paddock fue horrible, no dejaba de temblar. Pero hubo un pequeño grupo de amigos que me apoyó de una forma que no olvidaré mientras viva. Aun así, hubo mucha gente que me evitaba, seguramente porque se sentían muy incómodos. Tuvo que pasar mucho tiempo para que eso cambiara».

El miedo se vuelve valentía

Sin embargo, la revolucionaria decisión de Charlie Martin es un paso que esta valiente británica daría una y otra vez. «Fue una combinación de muchos sentimientos diferentes. Estaba hecha polvo y finalmente reuní el coraje necesario para tomar la decisión de la que había huido toda la vida. Llegó un punto en que no había vuelta atrás. Y además, me di cuenta de algo: si daba el paso más difícil en la dirección correcta, no habría nada que pudiese detenerme. Me sentí en calma y aliviada; por fin me había aceptado a mí misma. Y aun así, el miedo me acompañaba constantemente. Pero algo está claro: cuando crees de corazón que has tomado la decisión adecuada, ese miedo acaba convirtiéndose en valentía». Charlie Martin mantiene su ambición y se abre paso hacia la cima del mundo del motor, poco a poco.

Comprender las motivaciones

¿Clichés? ¿Prejuicios? No. El mayor obstáculo a la hora de volver a las pistas y durante las primeras competiciones fue la incertidumbre, confiesa Martin mientras se abrocha el traje de carreras. «Al principio me di cuenta de que mucha gente que conocía del paddock me evitaba, y eso me ponía muy nerviosa. Solía interpretar este comportamiento como una actitud pasivo-agresiva, aunque seguramente se trataba solo de situaciones incómodas porque la inmensa mayoría de la gente que estaba allí nunca había conocido a alguien transexual. En cuanto empecé a conversar con la gente y comprendieron mis motivaciones, todo se volvió más fácil. Comprobé que las reacciones no respondían a prejuicios, sino a la falta de información y al miedo a meter la pata. No hay que hacer que la vida sea innecesariamente difícil: prefiero que alguien me plantee una pregunta, aunque pueda parecer estúpida, si la persona que lo hace tiene buena intención. Porque ¿cómo vamos a echar abajo las barreras si no?».

Sin embargo, Charlie Martin nos dice que siempre se ha sentido apoyada. «Hubo unas cuantas personas que creyeron en mí y me ayudaron a creer en mí misma». En una nota más triste, la piloto de 39 años nos cuenta que sus padres no han podido acompañarla en esta inspiradora historia: su padre murió de cáncer cuando era pequeña y su madre sucumbió a la misma enfermedad cuando ella tenía solo 23 años. «Me dio 400 libras para mi primer coche de carreras», recuerda. «Para mí fue muy importante que fuera testigo del principio de mi gran pasión actual: el deporte del motor». Poder afianzarse en este mundo, en gran medida en solitario, es sin duda la primera gran victoria personal de Charlie.

Tiempo de adelantar

Cuando Charlie Martin pasó del rally a los circuitos, su primer coche fue un Mini. Participó en la Ginetta GT5 Challenge, se puso al volante de un Norma M30 LMP3 en la Michelin Le Mans Cup y después se unió al equipo en el que, con ayuda de patrocinadores, pudo enfrentarse al desafío de las «24 h de Nürburgring» en un BMW M240i. «Cuando empecé en Adrenalin Motorsports, tenía claro que quería despejar cualquier duda y aclarar las cosas desde el principio», explica Charlie. «El primer día de pruebas reuní al jefe del equipo y le conté mi historia. Su respuesta fue impresionante y me reconfortó. En pocas palabras, me vine a decir que tanto mi personalidad como mi amor por el deporte eran lo que importaba, ya que pone de manifiesto quién eres y quién quieres ser, y por eso éramos un equipo». Con sus competidores, los principios no fueron tan plácidos. «Me da la sensación de que algunos pilotos hacen maniobras demasiado arriesgadas por el mero hecho de no acabar la carrera por detrás de una piloto transexual».

El día de la carrera, cuando llegas a boxes, oyes los motores rugir y sientes que se te acelera el pulso... Te sientes especialmente viva en esos momentos y no hay nada como el instante en el que pisas el pedal sobre el asfalto
Charlie Martin

Los deportes de motor siguen siendo dominio masculino. ¿Pero qué puede y debe cambiar, y cómo se puede incorporar una mayor diversidad a las carreras? «Mi deseo es fomentar la igualdad en este deporte», afirma Charlie Martin, formando un triángulo con las manos. «Los deportes de motor son como una pirámide, en cuya cúspide está la Fórmula 1. Necesitamos que más mujeres asciendan a los estadios superiores de este deporte, pero mientras no haya más presencia femenina activa en la cumbre, no habrá demasiadas oportunidades para el talento floreciente. Yo quiero poner mi granito de arena para que más mujeres se hagan hueco en el panorama competitivo».

¿Y qué es lo que más le gusta personalmente de este deporte? Charlie Martin mira el bullicioso pit lane, con los brazos abiertos, y contesta: «Todo esto. Me encanta ser parte de una comunidad de locos del motor que hacen lo que hacen porque aman este deporte. Es como una gran familia. El día de la carrera, cuando llegas a boxes, oyes los motores rugir y sientes que se te acelera el pulso... Te sientes especialmente viva en esos momentos y no hay nada como el instante en el que pisas el pedal sobre el asfalto. Estas ahí, con el pie sobre el acelerador, consciente de que tienes que darlo todo, en un momento de concentración máxima en el que nada más importa. Y me encanta».

Si tenemos embajadores de este deporte que sientan pasión por sus valores y nos hagan sentir que deberíamos estar activos en nuestras propias vidas, podemos marcar una gran diferencia en la sociedad.
Charlie Martin

Las redes sociales como plataforma de visibilidad

Charlie aprovecha una pausa de la sesión de fotos para grabar un vídeo breve. Siempre tiene a mano su teléfono y comparte su historia con sus seguidores en redes sociales. Ignora dentro de lo posible el hecho de que los usuarios de estas plataformas también pueden utilizarlas para propagar odio. «Tengo la piel muy dura. La gente que no pertenece a una minoría y cuya sexualidad nunca se ha cuestionado no puede juzgar mis circunstancias. Para ellos, casi todo en la vida es natural. Siempre habrá gente que te critique y que no quiera ampliar sus horizontes, sobre todo si tratas a los diferentes con tanta agresividad como me tratan a mí. Pero tengo mejores cosas que hacer que andar justificándome en Twitter».

Charlie Martin sigue teniendo algunas dificultades a la hora de ajustarse al papel de pionera o modelo de conducta. «Me cuesta aceptarlo a veces, porque normalmente siento que estoy viviendo mi vida como cualquier otro. Pero sí que me enorgullezco de lo que he conseguido. Cuando empecé a hablar de mi transformación en YouTube, quería inspirar a otros a dar el paso, a que encontrasen lo que yo he encontrado. Con los años, he recibido muchos comentarios positivos y, por cierto, muchos mensajes de personas que reunieron el coraje necesario para someterse al tratamiento hormonal y a la cirugía tras ver mi videoblog. Saber que he podido contribuir aunque sea un poco a la felicidad de otras personas significa mucho para mí».

El mejor rumbo: mantenerte fiel a tus valores

Más allá de hablar de sí misma, indica Charlie, se debe abrir un debate sobre la diversidad y la integración mucho más amplio que antes, especialmente en el mundo del motor. «Ya sea a la hora de contratar nuevos talentos o de demostrar que el paddock es un entorno integrador, los administradores, los organiza­dores de los campeonatos y las marcas tienen que llevar la iniciativa». Charlie nos muestra los cordones de sus zapatillas, con los colores del arcoíris LGTB. «Si te fijas en las campañas como la de Rainbow Laces de Team Pride, ves que comunican un mensaje claro y que reciben el apoyo de distintas organizaciones. Los medios también pueden ayudar a reconocer y promocionar la diversidad. Con mi historia quiero inspirar a otros para que sigan mis pasos».

¿Cómo se puede impulsar o acelerar un cambio de planteamiento en la sociedad? Para Charlie Martin, la clave es desafiar las concepciones existentes. «A menudo, a la gente le da miedo el cambio o lo desconocido. Pero eso es de lo que se trata exactamente: los cambios empiezan con pasos pequeños y personales. Mis propias experiencias me han demostrado que la gente suele ser más abierta de lo que pensaba. Lo más eficaz a este respecto es fomentar la empatía mutua. Si tenemos embajadores de este deporte que sientan pasión por sus valores y nos hagan sentir que deberíamos estar activos en nuestras propias vidas, podemos marcar una gran diferencia en la sociedad».

Mantenerse fiel a la persona que quieras llegar a ser

«¿Ya? ¡Vamos!». La señal le llega por radio, y el equipo de Charlie saca el BMW M240i Racing con el número 242 del garaje. La cosa se pone seria: empiezan las clasificatorias para las 24 h de Nürburgring. Debido al aplazamiento de la carrera provocado por la pandemia a finales de septiembre, anochece antes, la noche dura más y al fondo de la pista empiezan a acumularse nubes. Charlie coge su casco, en cuya parte trasera aparece, con grandes letras, su lema: «Go Charlie». Hazlo, mira hacia delante. Esta es la actitud que quiere contagiar a los demás. ¿Tiene algún mensaje para los espectadores y los fans? «Sí. Cree en tus capacidades, cree en tu fortaleza a la hora de materializar tu propio futuro y de hacer realidad tus sueños. Luego, mantente fiel a ti mismo y a tu concepción de quién quieres ser, no te conformes con lo que la sociedad espera de ti. Y recuerda que el hecho de que algo no se haya intentado nunca no quiere decir que sea imposible, solo que nadie ha dado el paso, y que tú puedes ser quien demuestre lo equivocados que están todos».

A la caza del máximo rendimiento

Se ha hecho de noche en Nürburgring. Llueve intensamente y las luces rojas y blancas se reflejan sobre el asfalto. La visibilidad es limitada, los frenos y los neumáticos deben rendir al máximo y los pilotos tienen que estar especialmente concentrados. Pero Charlie Martin no para: cuando termina la última ronda de clasificación y el equipo devuelve el coche al garaje, el número 242 ha acabado en el puesto 78 de la general y el sexto en su clase. Los mecánicos se felicitan, y la piloto también parece satisfecha. Sin embargo, si la conoces un poco mejor, no tardas en darte cuenta de un amargo resquicio de ambición: «Siempre sé que puedo hacerlo mejor. Es una maldición y una bendición a la vez». Y también su acicate.

Con todo lo exigentes que pueden ser los cambios, para Charlie Martin son esenciales. «Independientemente de lo mayor que seas, siempre puedes poner en cuestión tus percepciones y creencias y aprender algo nuevo. Nos ayuda a no repetir los errores. En mi vida ha habido grandes cambios y me he visto obligada a aceptarlos, incluso aunque a veces se hayan producido en circunstancias que realmente no querría haber vivido. Aun así, me gusta poder mirarme en el espejo y afirmar sin duda que he hecho todo lo posible por superar estos desafíos».

El futuro es multicolor

Charlie Martin acabó cruzando la línea de meta, bajo lluvia intensa, y se quedó fuera del podio por poco. Quedar cuarta en su clase es todo un éxito inesperado tras una carrera caótica con muchas interrupciones. Saca su smartphone para compartir el resultado y el momento de felicidad con sus seguidores. Quiere cumplir un sueño que tiene desde hace años, según nos confiesa: «Quiero competir en las 24 horas de Le Mans. En los 97 años de historia de este clásico, nunca ha habido un piloto transgénero en la parrilla de salida. Ser la primera representante del colectivo LGTB en una de las carreras más famosas del mundo sería un gran paso adelante en términos de diversidad». Su éxito en Nürburgring es un hito importante en ese trayecto.

Hay una cosa que está clara: Charlie Martin seguirá intentando maniobras de adelantamiento magistrales, también en Le Mans, y tanto dentro como fuera del circuito.

Descubre a Charlie Martin también en el #NEXTGen Panel Talk «What's your reason not to change».

Fotos: Marc Wittkowski; Autor: Markus Löblein