Nueva luz en la carretera

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Nuevo rostro, nuevo brillo en los ojos. El nuevo BMW i7 pone en carretera un faro que eclipsa cualquier otra fuente de luz. Con la colaboración de Swarovski, BMW ha desarrollado un faro de cristal que garantiza una entrada en escena nunca vista.

20 de abril de 2022

Consumo eléctrico: 19,6 - 18,4 kWh/100km (WLTP)
Autonomía eléctrica: 590 – 625 km (WLTP)
(Todas las cifras son valores preliminaries)    

«Everything you want is on the other side of fear». Esta frase está escrita con letras de neón en la pared de la Swarovski Manufaktur. Un lugar donde día tras día se cuestiona el statu quo con la tecnología más avanzada y unos diseños estimulantes. Hemos venido a visitar una empresa tradicional del Tirol austriaco. Pero, como pone de manifiesto esa frase escrita en letras de neón, Swarovski no se limita a las tradiciones.

En Wattens, una localidad de 8.000 habitantes, tras la discreta fachada del edificio, en la producción de cada cristal se produce un pequeño milagro. Los colores, formas y facetas que surgen aquí son fruto de unas técnicas de fabricación de eficacia probada concretadas ya a finales del siglo XIX por el fundador Daniel Swarovski, pero también de unos innovadores métodos de alta tecnología que hacen posible lo que parece imposible. Como los faros de cristal Iconic Glow de BMW, que verán la luz por primera vez con el lanzamiento del nuevo BMW i7.

El material determina la precisión

El proceso de fabricación de cada cristal Swarovski comienza en el horno, un entorno sometido a unas condiciones extremas. Paso a paso, el cristal se va definiendo cada vez más. El esmerilado y el revestimiento se llevan a cabo en el edificio conocido como «The Crystal Factory of the Future», donde todo está robotizado. Sin embargo, ningún cristal abandona la fábrica sin que el ojo de un experto lo someta a un control de calidad – con una lupa de medición, por supuesto. Ahora, al unir fuerzas y aplicar este laborioso proceso a los faros de los vehículos, Swarovski y BMW han definido nuevos estándares en la carretera y en el segmento del lujo.

Tom Binder, jefe de diseño de luces exteriores de BMW, habla de un paso que nadie había dado antes: «Hoy por hoy, en la carretera solo se ven bandas de luz homogéneas; los faros de cristal son todo lo contrario. Su patrón de luz resplandeciente y lleno de vida no tiene nada que ver con el riguroso gráfico de luz que conocemos. Aunque la precisión radica en el material – el cristal –, que se puede mecanizar con mucha más finura y exactitud que el plástico».

Este proyecto único ha planteado nuevos retos tanto a los ingenieros de BMW como a los desarrolladores de productos de Swarovski. Las creaciones de Swarovski tienen su origen en el diseño de joyas y de moda. Desde hace décadas, la empresa también crea instalaciones artísticas únicas o trajes para músicos y estrellas de cine. Sin embargo, el salto al sector del automóvil ha supuesto un gran paso en la trayectoria de la marca. Peter Widmann, vicepresidente primero y director ejecutivo de Swarovski Mobility, comenta el reciente desarrollo de los faros de cristal: «El eje central de este proyecto de colaboración era perfeccionar el proceso de esmerilado diseñado por BMW para lograr un resultado que plasmase como es debido la pasión y la pericia de dos marcas de renombre internacional».

Pero, ¿por qué supuso este proyecto un desafío tan grande y qué hace que las luces sean tan especiales en el sector del automóvil?

Una mirada tras los cristales

En primer lugar, el tamaño de los cristales. Para Binder y su equipo era importante que «no pareciesen un adorno, sino una especie de cristal aumentado». Después tuvieron que hallar la manera de que los grandes cristales se mantuvieran estables en el marco y siguieran así al cabo de 15 años. Binder explica: «Por motivos ópticos, no queríamos engastar los cristales con garras de joyería. Por eso desarrollamos un mecanismo en suspensión en el que encajan los cristales por medio de unas hendiduras».

Para entender mejor el funcionamiento de los faros no hay nada como una mirada tras los cristales. El nuevo rostro del BMW i7 se caracteriza por el contorno luminoso de la parrilla y, sobre todo, por la división de los faros en dos partes, una encima de otra. Los cristales, dos pares en cada caso, ocupan todo el faro superior. Detrás se encuentran los LED, que se controlan por separado y generan un brillo intenso y lleno de vida. A través de ellos se emiten la luz de circulación diurna y de los intermitentes. En la parte inferior, las luces de cruce y de carretera ocupan un discreto segundo plano. De día casi parecen tomas de aire y, por tanto, dan un claro protagonismo a los cristales del faro superior.

Resulta muy difícil describir con palabras el brillo Swarovski de los faros porque el carácter polifacético de los cristales genera unos fascinantes juegos de luces. En el sector del automóvil, esto abre nuevas dimensiones que ya no tienen nada en común con los faros clásicos. Más bien es como sostener un cristal a la luz del sol u observar un brillante cielo estrellado.

Una nueva faceta del lujo

Algo que también traen consigo los faros de cristal es una nueva faceta del lujo en el sector del automóvil. Dejando a un lado su laborioso proceso de elaboración y las extraordinarias propiedades del cristal, son un componente esencial del nuevo «great entrance moment»: cuando el conductor se aproxima al vehículo se pone en marcha un espectáculo luminoso: desde la parrilla hasta una alfombra con luz lateral o los faros de cristal, todo ello con el aspecto de cristales superpuestos.

«La luz es cada vez más importante para la puesta en escena de un vehículo», explica Binder. «Se utiliza de forma cada vez más generalizada para reemplazar a los elementos cromados y permite una nueva forma de individualización y presencia».

Explorar la transformación del concepto de lujo también es una práctica muy arraigada en Swarovski. En este sentido, los tiroleses comparten filosofía con BMW. Widmann lo describe así: «Swarovski lleva desde 1895 convirtiendo sueños en realidad, ya sea en el mundo de la moda, el arte, el diseño o el cine. Con nuestro legado de artesanía e innovación y nuestra conciencia creativa global, el siguiente paso lógico para nosotros es siempre la reinvención constante del concepto de lujo».

Para BMW, esto significa, sobre todo, dar al lujo una expresión a prueba de futuro que marque un cambio de paradigma que priorice la sostenibilidad (➜ Leer más: Jóvenes líderes: actuar hoy para cambiar el futuro). Swarovski también tiene estos valores en su agenda, como confirma Widmann: «Todos nuestros cristales son "Advanced Crystals", productos para cuya fabricación se emplean materias primas cuidadosamente escogidas, productos que sobrepasan las expectativas de nuestros clientes y cumplen unas normas internacionales cada vez más exigentes. Para su producción se utiliza un procedimiento patentado que no requiere el uso de plomo y la fabricación se lleva a cabo íntegramente en Austria. Nos esforzamos por alcanzar los máximos niveles de calidad y sostenibilidad para superar constantemente los estándares del sector. El lujo consciente forma parte de nuestro ADN».

Así pues, con la mirada siempre hacia delante, los nuevos faros de cristal iluminan ya el camino hacia un futuro emocionante en el que la luz desempeñará una función cada vez más importante: para la ambientación, para la individualización y para el placer de conducir personal.

Autor: Jelena Pecic; Fotos: Roderick Aichinger; Bocetos: Chunyue Zhai; Art Direction: Lucas Lemuth, Verena Aichinger; Vídeo: Christoph Deja, Jade & Lee Trott, Noelani Dreksler