Transalp: por los Alpes en bici de carreras y el BMW iX

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¿Te apetece recorrer los Alpes con tu bici de carreras en una Transalp? Entonces deberías seguir leyendo. Te guiamos a lo largo de una jornada por la cordillera, te recordamos qué debes tener en cuenta para el ciclismo de montaña y, sobre todo, te explicamos por qué el BMW iX es el mejor vehículo de apoyo para cruzar los Alpes.

23 de junio de 2021

La diversión se termina más o menos a los 135 kilómetros. Con una pendiente del 12 %, un viento gélido de cara y una incómoda combinación de lluvia, granizo y nieve, uno piensa que hay una forma más cómoda de hacer todo esto. Al menos yo lo pienso, vamos. María, tranquila y pedaleando a ritmo constante, a mi lado, en su bicicleta de carretera, se dirige al puerto del paso de Monte Giovo con una sonrisa, consciente de que la recompensa a esta agonía nos espera dentro de solo unos minutos.

Los protagonistas

  • El BMW iX es el último modelo de BMW i, un deportivo eléctrico y el emblema de los avances tecnológicos de la marca. El BMW iX xDrive50, totalmente eléctrico, puede recorrer hasta 630 km sin recargar.
  • Maria Wilke (@maryywilke en Instagram), 31 años, reside junto a la Selva Negra y vive para el ciclismo. Es experta en rutas en bici: le gusta recorrer hasta 300 km al día, así, como si nada, solo por diversión.

  • Nils Arnold, redactor de automovilismo; sus pasiones: el ciclismo de carretera y escribir sobre esta Transalp. También recorre más de 200 km, pero para eso necesita recargar.

Garmisch-Partenkirchen (Alemania), estadio olímpico de saltos (708 metros sobre el nivel del mar), km 0

- Carga del BMW iX: 98 %
- Maria Wilke y el redactor: relajados.

Volvamos atrás en el tiempo unas horas. Estamos en Garmisch-Partenkirchen, en mitad de los Alpes bávaros, al pie del estadio olímpico de saltos. Son las 6:06 de la mañana, un día de mayo, y ya hace que ha amanecido, pero lo único que se ve es la lluvia que se aproxima desde el oeste. Comienza nuestra aventura en bici, Maria sonríe, feliz; el redactor se muestra optimista. El que está totalmente tranquilo es el BMW iX. Y no resulta extraño, ya que nuestro vehículo de apoyo tiene ante sí un viaje en carretera espectacular y apacible (➜ Leer más: La Grand Tour Suiza). Para los ciclistas de competición, el SAV no ofrece más que ventajas: lo ofrece todo, desde aprovisionamiento y mudas hasta apoyo moral. Además, el BMW iX ofrece más espacio y comodidad.

Frontera germano-austríaca, al principio del valle de Leutasch (1016 m s. n. m.), km 17

- Carga del BMW iX: bastante por encima del 90 %.
- Maria Wilke y el redactor: aún sin haber alcanzado la temperatura operativa.

Tras el primer breve ascenso desde Mittenwald hasta el valle de Leutasch, cruzamos la frontera hacia Austria. Aunque sigue haciendo fresco, los músculos se van calentando poco a poco. Nuestro porteador sí que va calentito en el BMW iX. Puede disfrutar de las vistas de las nubes bajas que se abren de vez en cuando y revelan las imponentes montañas del Wetterstein. A 35 km/h, el coche eléctrico emite un agradable zumbido (➜ Leer más: Comparativa de eléctricos) a nuestra espalda y consume menos de un kilovatio.

Telfs (634 m s. n. m.), km 43

- Carga del BMW iX: estable, gracias a la recuperación.
- Maria Wilke y el redactor: embalados.

Tras el calentamiento en el valle de Leutasch, sin apenas pendientes, nos espera la primera bajada del día. Maria sonríe brevemente, y después desaparece. Inclinada sobre la barra superior de su bici de fibra de carbono, se lanza hacia el valle del Eno. El BMW iX nos sigue como si nada, a una distancia suficiente. El SAV activa el sistema de recuperación de energía cuando la pendiente supera el 10 %, y aumenta así su autonomía. A partir de Telfs, la temperatura asciende y la ruta sigue al este, en tramos rectilíneos y totalmente planos. Aparte del sutil pero peculiar silbido de las ruedas de carbono, no se escucha nada (sobre todo por parte del BMW iX). Los ciclistas recorremos el valle del Eno a unos 40 km/h. Nuestro vehículo de apoyo nos sigue tranquilamente, nos acerca algo de comer de vez en cuando y recoge la ropa que nos vamos quitando.

Innsbruck, Bergisel (746 m s. n. m.), km 70

- Carga del BMW iX: apenas se nota la disminución.
- Maria Wilke y el redactor: acumulando ácido láctico a gran velocidad.

El siguiente salto alpino: de Innsbruck subimos directamente al Bergisel. Mientras el BMW iX asciende recorriendo largas curvas hasta la entrada del valle de Wipp en dirección al Brennero, el sistema de navegación nos muestra un atajo. Suena bien, pero es un dolor. Aunque solo tenga 50 metros de largo, la pendiente del 20 % te hace arder los muslos. Un consejo: si cuentas con una transmisión especial para montaña, el ciclismo en los Alpes es mucho más agradable. Pedaleamos con una dosis extra de energía durante un rato y acabamos de despertar. El BMW iX, por su parte, parece no tener que esforzarse en absoluto: apenas consume energía y se le nota fresco y relajado.

Matrei al Brennero (992m s. n. m.), km 88

- Carga del BMW iX: muy por encima del 80%.
- Maria Wilke y el redactor: listo para volver a salir.

Ni los que pedaleamos ni el BMW iX necesitamos un descanso. El trayecto entre Innsbruck y el paso del Brennero tiene más de 35 kilómetros, con una diferencia de altitud de unos 800 metros. Durante su mayor parte, te puedes relajar y avanzar tras el vehículo, protegido del viento, hacia la tierra de la añoranza. Tras haber visto brillar el sol de forma ininterrumpida sobre la capital del Tirol, suponemos que nos encontraremos con un ambiente veraniego en la frontera italiana.

Paso del Brennero, frontera austro-italiana (1370 m s. n. m.), km 104

- Carga del BMW iX: empezamos a bajar a la decena de los 80.
- Maria Wilke y el redactor: necesitan recargar.

La chaqueta cortavientos, la braga y los calentadores para brazos y piernas, de los que nos deshicimos poco después de Bergisel, vuelven a hacernos falta en el Brennero. El añorado verano se disipa al avanzar hacia el sur y nos encontramos con lluvia. Nos damos el capricho de parar diez minutos en el antiguo mojón que marcaba la frontera: rellenamos las botellas de agua, estiramos y comprobamos la ruta. Por lo demás, sin novedad. Maria sonríe y el BMW iX parece estar tan fresco como al principio: cuando el conductor se baja, parece recién salido del spa. Pienso en un baño calentito y en lo bien que me va a sentar por la noche. Con un «Venga, vamos», Maria vuelve a marcar el ritmo.

Sterzing (948 m s. n. m.), km 118

- Carga del BMW iX: gracias a la recuperación, en torno al 80 %.
- Maria Wilke y el redactor: motivados para la subida.

Nos dejamos llevar por la pendiente hasta Sterzing, para ahorrar energía. Eso se aplica a los ciclistas y al BMW iX. Y menos mal, porque desde Sterzing, en dirección opuesta al valle de Wipp, el ascenso al puerto del paso de Monte Giovo es inmediato. Volvemos a jugar a lo mismo: nos quitamos las prendas de abrigo, que acaban en el asiento trasero del BMW iX, volvemos a rellenar las botellas de agua. En los primeros kilómetros de subida al paso intentamos dar con un buen ritmo de pedaleo, y acabamos encontrándolo. Al fin y al cabo, nos queda hora y media de ascenso en nuestro viaje en bici. Maria sonríe, para variar, con el coche eléctrico cortándonos el viento.

Tómate un respiro, recarga las pilas: el BMW iX y los dos protagonistas hacen una pequeña pausa. En la parte delantera, se pueden ver las llantas de aleación ligera BMW de 21 pulgadas y radios en estrella 1011 Jet Black.

Paso de Monte Giovo (2094 m s. n. m.), km 137

- Carga del BMW iX: se ha reducido por el ascenso, pero sigue bien.
- Maria Wilke y el redactor: choque térmico

Lo primero: la rampa este de ascenso desde el valle de Wipp al paso de Monte Giovo es agradable. Los 1150 metros de altitud que hay que salvar hasta el puerto de montaña se distribuyen uniformemente a lo largo de 15 kilómetros, lo que deja una pendiente media del 7,6 %. Es un reto importante para los ciclistas, pero no demasiado para el BMW iX (➜ Leer más: El par motor). Nos vamos acercando al límite del denso bosque, y el clima nos va mostrando sus cambios de humor: lloviznas, sol, granizo, viento... tiene de todo. Típico de los Alpes. Por eso el descanso que hacemos en el puerto es muy breve. Nos volvemos a abrigar. Y eso nos lleva a la recompensa por la agonía de la que hablábamos al principio del texto: cuanto mayor sea el trayecto de subida, más factor diversión en el descenso, tanto para los deportistas como para nuestro conductor en el BMW iX. Avanzamos veloces a lo largo de prolongadas curvas e inclinadas rectas, hacia el valle de Passiria. Con cada giro, sube la temperatura y se amplía nuestra sonrisa.

San Leonardo in Passiria (689 m s. n. m.), km 155

- Carga del BMW iX: con la recuperación, las baterías resisten.
- Maria Wilke y el redactor: en marcha.

Al pedalear poco antes de cruzar el paso de Monte Giovo estábamos en invierno, pero por fin ha llegado la primavera. Hacemos la última pausa del día para quitarnos toda la ropa de abrigo posible. Avanzamos por una suave pendiente, rodeados de frutales y viñedos hacia el valle del Adigio. Conscientes de que ya no nos esperan más cuestas y de que el objetivo está al alcance de la mano, volvemos a pedalear con energía. Obviamente, el BMW iX no tiene ningún miedo de quedarse sin autonomía (➜ Leer más: Mitos sobre los coches eléctricos). En el valle del Adigio, el sistema de navegación nos guía hacia el carril bici que lo recorre, hasta el castillo de Firmiano, y luego cinco kilómetros al norte hasta Bolzano. Conseguido.

Bolzano, estación de recarga en el centro de la ciudad (262 m s. n. m.), km 210

- Carga del BMW iX: por debajo del 70 %, por primera vez.
- Maria Wilke y el redactor: compensando el déficit energético.

Al llegar a la estación de recarga en Bolzano (➜ Leer más: Todo sobre la recarga del coche eléctrico), paramos el cuentakilómetros: han sido 8,5 horas de recorrido, durante 210 kilómetros y habiendo superado unos 3000 metros de altitud en nuestra Transalp. Y sobre todo, sin habernos puesto al límite, ni los ciclistas ni el BMW iX. El indicador de carga constata que podríamos volver a Alemania al día siguiente sin recargar, pero como los ciclistas compensamos nuestro déficit de carbohidratos, dejamos que el coche eléctrico se alimente también de electricidad. Al fin y al cabo, tendrá que volver a Garmisch-Partenkirchen con nosotros y con nuestras bicis a la espalda. Entonces, la pequeña explosión de felicidad en el kilómetro 135 del día anterior caerá en el olvido.

El equipamiento perfecto es sinónimo de comodidad al viajar. Las bicis se sujetan en el portabicicletas trasero Pro 2.0 de BMW y Maria Wilke viste un ligero plumífero de la colección BMW Lifestyle.

Tres consejos para viajar en coche eléctrico por la montaña

  1. Empieza con las baterías llenas.
  2. Plantea la ruta con suficiente antelación. El sistema de navegación del BMW iX te ayudará (➜ Leer más: Los mejores consejos para coches eléctricos).

  3. Además de tener una app para pagar las recargas, deberías tener lista una tarjeta de recarga por si acaso.

Por estos motivos los coches eléctricos son ideales para un viaje por carretera en la montaña

  • Un coche eléctrico no genera emisiones locales al conducir.
  • También es medioambientalmente sostenible en términos acústicos.

  • El par, que se aplica inmediatamente, y la aceleración asociada, garantizan la seguridad y el placer al recorrer pendientes.

  •  Al conducir cuesta abajo, el coche eléctrico recupera energía de forma especialmente eficiente y recarga las baterías. Los frenos apenas resultan necesarios, y por tanto, se ahorra su uso.

  • En cuanto al transporte de bicicleta (ya sea de carreras, de montaña o eléctrica), el gancho de remolque opcional para el BMW iX es ideal para un portabicicletas o llevar el equipamiento de ciclismo.

Siete consejos para una Transalp en bici

  • Temporada: la mejor época para una ruta por los Alpes en una excursión en bici es en pleno verano. Los días son largos, no hace demasiado frío a más de 2000 metros de altitud y no hay nieve en los puertos.
  • Ruta: la elección de la ruta de cicloturismo depende de algunos de los factores mencionados anteriormente: nivel de forma física, época del año, clima y, muy importante, de lo que te apetezca hacer. ¿Viajar en bicicleta tranquilamente? Pues ve por la ruta del Brennero. ¿Te gustan los ascensos? Pues entonces por el paso del Rombo. ¿Quieres recorrer un montón de kilómetros? Para planificar el viaje en el coche eléctrico, pon el inicio de la ruta de ciclismo en Múnich, y las opciones serán casi infinitas (➜ Leer más auch: Un viaje en bici y BMW por Europa).

  • Forma física: si no estás bien entrenado, un recorrido así no va a ser tan divertido y no va a tener mucho sentido. Pedalear durante más de 200 kilómetros de viaje en bicicleta en un día y sufrir tantos cambios de altitud exige un alto nivel de esfuerzo físico. Solo hay una manera de poder mantener el ritmo: entrenar.

  • Tu bicicleta de carretera debe estar en perfecto estado: si desciendes 1500 metros en 30 minutos, tienes que poder fiarte de los frenos de tu bici. Además, si la tienes ajustada a la perfección, vas a ahorrar esfuerzo y energía.

  •  Equipamiento: sin entrar demasiado en detalle, además del equipamiento de ciclismo de carretera habitual, deberías centrarte en unas buenas mallas (que tengan un buen relleno, ya que vas a estar sentado en la bici al menos ocho horas). Y si tu destino está a más de 2000 metros de altitud, tras un largo ascenso, y llegas totalmente sudado, arrojarte así al descenso no es bueno para tu salud: chaquetas cortaviento e impermeables, calentadores para brazos y piernas y guantes son elementos imprescindibles para pedalear por la montaña. Para ir sobre seguro, mete luces con dinamo para los túneles y una muda adicional por si el tiempo se complica.

  • Comida y bebida: debes probar de antemano qué tolera comer tu cuerpo antes de una sesión de ciclismo en los Alpes, y sobre todo qué no ingerir. Es importante que los alimentos sean calóricos, salados (porque vas a perder muchas sales) y especialmente mucha agua.

  • Clima: como ya sabemos, puede cambiar repentinamente en las montañas. Hacer una pausa o bajarte de la bici si se pone a granizar o aparece una tormenta no es ninguna deshonra, sino una decisión sensata. La seguridad siempre ha de ser prioritaria al recorrer los Alpes en bici.

Fotos: Yannick Wolff; Autor: Nils Arnold