BMW i Design: una familia con carácter

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Kai Langer es jefe de BMW i Design y, junto con su equipo, se encarga de diseñar los BMW eléctricos puros. Una tarea que implica, sobre todo, emociones, formas reducidas y valores auténticos. Kai Langer se sirve del nuevo BMW i4 como ejemplo para explicar en qué consiste eso exactamente.

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Cuando BMW creó el panel estratégico project i en el año 2008 (➜ Lea también: 10 años de BMW i: historia del éxito de una visión), era imposible prever hacia dónde conduciría ese camino. No obstante, en aquel momento el objetivo no era otro que convertirse en pioneros de la movilidad sostenible del futuro. Desde entonces ha pasado más de una década, y del panel estratégico original no solo han salido numerosos conceptos de movilidad, sino también BMW i, la submarca dedicada a la movilidad eléctrica.

Kai Langer es jefe de BMW i Design y, por tanto, es quien decide, junto con su equipo, qué aspecto tendrá la movilidad del futuro en BMW i. Kai Langer está ligado a la submarca, que causó gran sensación con el lanzamiento del BMW i3 en 2013 y sentó nuevas bases en el ámbito del diseño desde sus inicios más tempranos.

A primera vista, el BMW i4 es un Gran Coupé clásico, pero cuenta con una serie de elementos BMW i muy discretos que complementan el ya conocido diseño y está equipado con tecnologías adaptadas al futuro.
Kai Langer

Head of BMW i Design

Consumo eléctrico en kWh/100km (WLTP): 22,5-16,1
Autonomía eléctrica (WLTP) en km: 416-590
Emisiones CO2 en g/km: 0*

¿Qué es lo que define el diseño de BMW i?

«El BMW i3 supuso un salto estético muy grande, incluso demasiado grande para algunos. Sin embargo, fue muy importante para estimular nuestro espíritu pionero», explica hoy Kai Langer. «Con otros modelos adoptamos un enfoque menos drástico para atraer también a las personas a las que no les gusta el look futurista». Kai Langer lo llama «transformación sutil» y considera que el nuevo BMW i4 sería un buen ejemplo de ello.

«A primera vista, el BMW i4 (➜ Lea también: «El diseño debe reflejar la identidad») es un Gran Coupé clásico, pero cuenta con una serie de elementos BMW i muy discretos que complementan el ya conocido diseño y está equipado con tecnologías adaptadas al futuro», explica Kai Langer. «Eso es importante, sobre todo, para admiradores y clientes antiguos de la marca y hace que sea mucho más fácil dar el paso de un vehículo de combustión a un vehículo eléctrico». Aunque el diseño del BMW i3 está a años luz del diseño del BMW i4, ambos siguen perteneciendo a la misma familia. Una familia que no deja de crecer. Pero, ¿cuáles son exactamente los rasgos distintivos del diseño de esta familia?

Si consideramos los modelos BMW i en su conjunto, salta a la vista que se trata de una familia que está creciendo.
Kai Langer

Head of BMW i Design

Solo el diseño auténtico es sostenible

Tal y como cabe esperar de los pioneros, para Kai Langer y su equipo el diseño va mucho más allá de la mera estética del vehículo y no se limita a los elementos de diseño específicos del sello BMW i. Más bien tiene que ver con trasladar valores y establecer elementos intemporales que se adecuen al carácter de cada modelo y, al mismo tiempo, encajen en el lenguaje formal genérico de la familia i. Según Kai Langer, esa es la única forma auténtica y, sobre todo, sostenible de hacer las cosas.

«Si consideramos los modelos BMW i (➜ Lea también: La lógica tras la nomenclatura de BMW) en su conjunto, salta a la vista que se trata de una familia que está creciendo. Comparten rasgos visuales, pero no queremos crear ningún símbolo que sea absolutamente idéntico en todos los modelos y que se pueda considerar como un distintivo de BMW i. Eso no sería sostenible, porque no existe garantía alguna de que estos elementos no se vayan a modificar en el futuro».

Si a alguien le preocupa que atributos icónicos como la parrilla con forma de riñón y la curva de Hofmeister desaparezcan, puede estar tranquilo, porque un BMW i es y seguirá siendo un BMW. No obstante, van surgiendo nuevos rasgos que señalan el camino hacia el futuro. Por ejemplo, la parte frontal, que se convierte en una superficie cerrada y homogénea que sirve de plataforma para una parrilla i específica. Así pues, la parrilla conserva su nueva imagen y pasa a ser una superficie inteligente en la que se alojan sensores importantes (➜ Lea también: Diseño de coches: el ADN de BMW).

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La diversión no está reñida con la sostenibilidad

El vistoso detalle i Blue también aparece discretamente por toda la carrocería: en el contorno de la parrilla, alrededor del logotipo, junto a la estribera para aludir a la tecnología de baterías integrada en el suelo y en los elementos del difusor que ocupan el lugar del sistema de escape. Y el diseño futurista de las llantas cumple dos funciones al mismo tiempo: optimiza la aerodinámica y, a su vez, aumenta la autonomía.

«Todo lo que hacemos contribuye en última instancia a lo que nosotros denominamos el human-centered approach», resume Kai Langer refiriéndose al empeño de colocar a las personas en el centro de todo. «No incorporamos ninguna tecnología por la tecnología, ni ningún elemento de diseño que no desempeñe una función. Más bien, lo que hacemos es demostrar que conducir seguirá siendo divertido en el futuro: no a pesar de haberse vuelto más sostenible, sino precisamente por ello», aclara Kai Langer.

Y vuelve sobre el mismo tema una y otra vez: las emociones humanas. Ellas son las que determinan todo su trabajo porque, cuando una persona interactúa con un vehículo, vive una experiencia inmersiva: «Observamos y tocamos un automóvil desde fuera, nos sentamos en su interior y lo utilizamos a diario. No hay un mayor nivel de interacción con prácticamente ningún otro producto», explica Kai Langer. Esto convierte al automóvil en la disciplina reina para los diseñadores y en un objeto con una fuerte carga emocional para sus usuarios.

Sentir el buen diseño

Antes de estudiar diseño de medios de transporte y unirse a BMW, Kai Langer diseñó carátulas de discos para sellos discográficos, dibujó tiras cómicas y fue miembro de una banda de rock. Para describir cómo se crean emociones en el ámbito del diseño automovilístico se sirve una y otra vez de analogías relacionadas con esa época.

«Para crear emociones en un cómic utilizamos contrastes: entre lo claro y lo oscuro, entre el sol y las sombras; eso genera una sensación de tensión. Con un automóvil pasa lo mismo: podemos despertar el interés del observador a través de la mística dotando el volumen de sombras».

Sin embargo, el que piense que la mística se puede equiparar a la belleza se equivoca. Porque, según Kai Langer, esta última es mucho más difícil de crear: «Si deseas generar belleza y amor en el observador, necesitas ingredientes sutiles y genuinos». Entre las tiras cómicas y el diseño de automóviles parece haber un largo trecho y, cuando uno intenta captar cuáles son esos ingredientes sutiles y genuinos, queda claro que el diseño va mucho más allá de la mera apariencia de un objeto (➜ Lea también: Diseño de coches: el automóvil del mañana en solo 7 pasos).

Para que su exposición resulte más tangible, Kai Langer se sirve del BMW i4 como ejemplo para transmitir una idea del proceso de diseño y explicar los rasgos de diseño particulares del vehículo.

La música del futuro: el sonido

«El poder que el sonido tiene sobre nuestras emociones es increíble. Todos sabemos que la música puede alegrarnos o entristecernos y que un ruido especialmente irritante puede sacarnos de quicio en apenas medio segundo. En BMW i tenemos la oportunidad de utilizar por primera vez el sonido como queremos puesto que el motor es totalmente insonoro».

«Eso quiere decir que podemos crear un ambiente distendido en el que el conductor no perciba la presión del mundo exterior. Al mismo tiempo, podemos elevar el placer de conducción a un nuevo nivel porque el sonido se va desarrollando con la velocidad del vehículo y, de este modo, representa mucho más que la acción de pisar el acelerador. Hay sonidos que resaltan con dinamismo en primer plano y hay sonidos que flotan discretamente en segundo plano».

Un buen conocido: la parrilla

Me encanta que la gente muestre tanto entusiasmo por la parrilla. Por eso queremos mantener a toda costa la imagen típica de BMW, su «rostro» –del que también forman parte los faros dobles–, aunque la parrilla ya no cumpla su clásica función de refrigeración. Ahora está cerrada; una alternativa más eficiente por razones aerodinámicas. Pero, al mismo tiempo, es el lugar ideal en el que integrar los sensores para que ofrezcan una mejor asistencia a la conducción».

«El cambio de la parrilla (➜ Lea también: Un emblema cambiante: 13 diseños de la parrilla BMW) ha sido siempre un tema que ha suscitado mucho debate, sin embargo, seguimos rediseñándola una y otra vez para adaptarla al carácter de cada vehículo. Después de todo, cada BMW tiene su propia personalidad. La mayoría de las veces la gente solo se da cuenta al analizarlo de forma retrospectiva, cuando ya se ha acostumbrado a lo nuevo. Y es normal: si la gente no necesitase algo de tiempo para acostumbrarse a un diseño nuevo, entonces no sería nuevo».

Elegantes y bellas: las llantas

«Las llantas del i4 tienen un diseño muy llamativo (➜ Lea también: El BMW iX3, diseño y arte), algo que se debe, entre otras cosas, al hecho de que tienen que unir mundos distintos. Por un lado, tienen que ser aptas para unos neumáticos grandes y robustos que se adecuen a la dinámica del BMW i4 y puedan tomar curvas rápidas. Por otro, deben ser eficientes, planas y aerodinámicas y no interferir en el suministro de aire de refrigeración que reciben los frenos».

Es difícil de creer, pero en el diseño de las llantas entran en juego los requisitos más diversos, y todos son importantes. Aquí es bueno que los diseñadores no nos metamos demasiado a fondo en cuestiones técnicas, porque desde la distancia podemos replantearnos estos procesos. Por lo que respecta a las llantas, hago de mediador entre el arte de la ingeniería, el rendimiento, el dinamismo y la estética».

«En el caso del BMW i4 esto se ha traducido en lo siguiente: la llanta clásica se deja entrever al fondo, pero tiene una estética radicalmente distinta por la superposición de unas futuristas piezas de aluminio. Esta llanta es un buen ejemplo de la fusión entre el mundo de las carreras y una eficiencia adaptada al futuro. Esto no solo realza visualmente los neumáticos sino que hace que la llanta resulte increíblemente práctica. Y la convierte en un rasgo de diseño tan distintivo del i4 que es posible reconocer el vehículo simplemente por los neumáticos».

Eficiencia en lugar de un espacio vacío: el aerodifusor

«El aerodifusor es un rasgo de diseño especial en muchos sentidos y simboliza la transformación sutil a la vez que refleja deportividad. Con los motores de combustión, el tubo de escape es imprescindible y acentúa la potencia del vehículo. En el futuro dejará un espacio vacío que en el i4 hemos llenado con eficiencia de un modo bien calculado. Ya sabemos que en el automovilismo se utilizan grandes difusores para aumentar la aerodinámica, y eso mismo es lo que vamos a implantar con el BMW i4. El difusor sustituye al sistema de escape con eficiencia al mismo tiempo que confiere un aspecto muy deportivo. Además, el difusor es un buen ejemplo de que la movilidad eléctrica no implica tener que renunciar a nada. Damos un mejor uso a un elemento conocido y apreciado, y creo que la gente acogerá con agrado el placer de conducción añadido».

A un solo latido de distancia: la luz trasera

«La parte trasera minimalista del BMW i4 se caracteriza, sobre todo, por los anchos hombros del vehículo, dominados por un elemento que destaca visualmente: las luces traseras gráficas. En general, las luces traseras BMW no se quedan atrás en cuanto a valor de reconocimiento en comparación con la parte frontal. Cualquiera que se aproxime a un BMW por detrás de noche reconocerá de inmediato la icónica curvatura. Pero en las luces traseras del i4 puede apreciarse especialmente la forma de un latido. La explicación es sencilla: en cuanto nuestras emociones se vuelven perceptibles, nuestro latido se acelera; no existe ninguna transmisión más directa de las emociones. Tal vez suene cursi, pero nos sirvió de inspiración y encaja con la autenticidad del BMW i Design».

Fotos: BMW; Autor: Jelena Pecic; Ilustraciónes: Carolin Wabra; Modelo 3D: Nicolas Guyon

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